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Artemisa

Vela ENTRE NARANJOS | Cáscara de Naranja y Flor de azahar

Vela ENTRE NARANJOS | Cáscara de Naranja y Flor de azahar

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ENTRE NARANJOS es un homenaje a la primavera mediterránea. Con un aroma cítrico y un fondo dulzón es la mejor aliada para dar la bienvenida a los primero brotes y a las noches más cortas.

Envase reutilizable hecho a mano en resina mineral con pigmentos naturales en tonalidades naranjas y blancas y mecha de madera de cerezo para un encendido aún más especial.

Notas de fragancia:

Salida: Cáscara de naranja & bergamota

Corazón: Pomelo & yuzu

Fondo: Flores de Azahar

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Detalles

Al ser una vela hecha a mano, es una pieza única. Pueden diferir ligeramente de las imágenes, reflejando la belleza natural de lo artesanal. Nuestras velas nacen de materias primas nobles, vegetales y sostenibles, cuidadosamente seleccionadas para honrar la naturaleza y sus ciclos. Su cera 100% vegetal de soja, biodegradable y libre de modificación genética, sus aromas libres de tóxicos y sus mechas de algodón o madera de cerezo las hace las mejores aliadas para tu espacio seguro. Inspiradas en la alquimia de los elementos y la perfumería botánica, sus esencias han sido creadas con sensibilidad para despertar emociones, guiar el descanso y sostener espacios donde puedas recordar quién eres. Duración aproximada: 45 horas Medidas: 8,5 cm diametro x 10 cm alto.

Cuidado y Ritual

La primera vez que enciendas tu vela, permite que la cera se derrita por completo hasta los bordes. Este primer encendido es esencial: si lo interrumpes antes de tiempo, la vela recordará ese borde estrecho y solo quemará dentro de él, creando un túnel que no nos gusta. Déjala arder con calma, hasta que toda su superficie se transforme en lago. Así, su energía podrá fluir libremente en cada encendido. Antes de volver a encenderla, recuerda recortar la mecha a unos 5 mm. Este pequeño gesto permite una llama limpia, serena y duradera. Evita que la cera se consuma por completo: cuando el recipiente esté casi vacío, agradece su luz y apágala. Hazlo con un apagavelas, sin soplar si es posible y si no, con un soplido muy leve. Honra su fuego sin romper su quietud. Cada llama que enciendes es un acto de intención. Hazlo como un ritual.